Querido diario
Querido Dios, te
escribo por aquí porque mamá siempre me dice que estás en todas partes.
Cada noche te
hablo desde mi cama, y te pido que papá vuelva a casa, pero a la mañana
siguiente todo sigue igual.
Este año haré la
Primera Comunión y no sé si papá vendrá, y entonces se me quitan las ganas de
rezar antes de acostarme, porque sigo sin obtener una señal que me indique que
me has escuchado y que papá llegará en cualquier momento.
Mis amigas dicen
que soy tonta, que papá no volverá, que se fue a una guerra que no tenía nada
que ver con nuestra Patria, y allí perdió la vida, pero yo no las creo. Yo creo
que le he fallado y está enfadado con mamá y conmigo. Aunque guardo la
esperanza de que nos perdone y vuelva pronto.
La última vez
que hablé con él, a través de una video-conferencia desde este mismo ordenador
en el que escribo ahora, le vi triste, o quizá el ordenador que él tenía en
aquel lugar estaba estropeado, pues mamá dice que aquel es un País muy pobre.
Si tu lees estas
palabras, quizá papá también, y pueda contestarme, porque le llamé por
teléfono, a pesar de que mamá me decía que la factura podía ser cara. Pensé en
dejarle una llamada perdida para que supiera que quería hablar con él, pero no
me devuelve la llamada. Quizá tampoco pueda desde aquel lugar al que se fue. En
su "wasap" pone que hace días que no se conecta, así que he pensado
que aquella gente a la que ha ido a defender de sus enemigos, es posible que le
haya robado el teléfono o simplemente se haya quedado sin cobertura. Incluso he
pensado que lo haya perdido. Me da pena pensar que papá haya perdido su móvil.
Fue un regalo de
mamá...
En cualquier
caso, no veo que ponga fotos nuevas en su Facebook. La última fue un
helicóptero muy feo que parecía romperse a trozos. Espero que no se subiera en
él, porque no tenía pinta de funcionar.
Mamá dice que
papá volverá, que está en un lugar donde no puede escribirme ni contestarme al
teléfono, con unas personas que le están ayudando a regresar a casa, pero sé
que hay algo que no me quiere contar. Por más preguntas que yo le hago, menos
respuestas recibo.
Ojalá mamá no
trabajase tantas horas fuera de casa y pasara más tiempo conmigo.
Sólo me queda
esperar a que tu me contestes. Puedes hacerlo por aquí, o si lo prefieres,
mándame una señal o haz que sueñe con mi papá para saber dónde se encuentra.
Muchas gracias
por escucharme.
(Este texto
está publicado también por mí en Ciao a causa de las nuevas tecnologías)


0 comentarios:
Publicar un comentario