Desde mi posición solo acertaba a oír de
vez en cuando algún que otro disparo, y a veces incluso, alguna ráfaga... y por
supuesto, mi respiración... rebotando en el duro material del que estaba hecho
el protector de mi cara.
Un tímido pajarillo se atrevía a trinar
por encima de mi cabeza, oculto en las frondosas ramas del árbol tras cuyo
tronco me hallaba yo parapetada.
Empezaba a molestarme, y mucho, la ropa
mimetizada y el sol radiante de la primavera, que me hería directamente en los
ojos, los cuales apenas veían ya nada, a través de los "goterones" de
sudor que resbalaban por mi frente.
La mochila me pesaba y recordé que
podría echar un buen trago de agua, pero no podía perder más tiempo y pensé que
cualquier "movimiento en falso" o relajación por mi parte, sería
fatal.
No me atrevía a asomarme tras el tronco
por miedo a ser impactada, pero tenía que hacerlo tarde o temprano si quería
ganar aquella batalla.
Así que, me tiré "cuerpo a
tierra" sin soltar en ningún momento mi arma, y arrastrándome, llegué
hasta el siguiente tronco de árbol y allí me quedé escuchando arrodillada.
Asomé tímidamente la cabeza por fin, y
atisbé el movimiento de un cuerpo tras unas rocas cercanas, y un estornudo
producido por su alergia al polen... debía de ser el blanco que yo buscaba.
Sonreí: "Te tengo".
Me llevé el arma a la cara y disparé sin
miramientos para que aquel saliera de su escondrijo.
“¡Blanco!”
_ ¡Vale mamá... tu ganas!_
En realidad no hice blanco, hice más
bien un color sonrosado. La bolita había impactado directamente en el
"culillo" de mi hijo, que salió de detrás de su escondrijo con la
mano en alto mostrando que había sido impactado y que su equipo había perdido
la partida.
Entre carcajadas le abracé y le prometí
con los dedos cruzados, que el próximo día, le dejaría ganar.
Mi niño nació un primer
domingo de mayo, un "Día de la Madre", así que me hizo doblemente
feliz, porque gracias a él, podíamos celebrar dos cosas aquel día. Y era una
promesa que le había hecho hace años el ir a echar una partida de Paintball en cuanto tuviese la edad reglamentaria.
(Este texto está publicado también por mí en Ciao)
(Este texto está publicado también por mí en Ciao)



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